
YOUR LOVELY MAGAZINE
"El mejor maquillaje de la mujer es la pasión, pero los cosméticos son más fáciles de comprar" Yves Saint-Laurent.
Seamos sinceros, ¿qué mujer puede resistirse a una buena base de maquillaje? Incluso esas que reniegan de maquillarse en su día a día quieren lucir una piel perfecta en ocasiones especiales. No creo que el maquillaje sea una máscara para ocultar el rostro, sino más bien un aliado para potenciar nuestra belleza natural y darle un toque especial a cada look.
Tras esta justificación os confieso mi último pecado: Skyn Luminizer de Max Factor. El verla en anunciada en televisión despertó mi curiosidad, promete una piel radiante gracias a sus micropartículas que captan la luz y la proyectan en el rostro. No pude resistirme a probarla en una visita a El Corte Inglés y...efectivamente sus destellos en la piel eran espectaculares.
Sí, ya la tengo en mi poder, y, aunque la base de Mary Kay sigue siendo la primera en mi ránking de maquillaje, estoy segura de que esta será su compañera perfecta para esos días en los que simplemente necesitas verte diferente.

Gula
Lucía Martín
¡Nuestros pecados!
¡Lo confesamos! Lo hemos vuelto a hacer... Compras sin justificación que se convierten en pecados capitales.



Pecados de una compradora compulsiva
Avaricia

Una compradora avariciosa es aquella que se hace por el deseo irrefrenable de tener todo lo que encuentras a tu paso en la tienda. Ya no solo compras sino que lo compras todo por la necesidad imperiosa de satisfecer tu pecado.
Envidia

Las compras por envidia son las peores ...
¡A ella le queda peor que a mí!
Cuando sientes la necesidad de comprar algo porque otra persona no sabe llevarlo con estilo estás cayendo en este pecado y solo te queda asumirlo y lucirlo.
Gula

Este es un pecado peligroso ya que está ligado a los sentimientos. Compras en esos momentos en los que lo único que te puede hacer sentir bien es ese último bolso o esos guantes de Dolce. Compras y luego... arrepentimiento, no te hacían falta pero los tienes.
Ira

Te pongo en situación:
- Rebajas
- Último par de Pucci
- Otra mujer
¡Aquí está el pecado! Luchas a muerte por esos zapatos que no necesitas pero que faltan en tu colección privada. Los quieres y serán tuyos sí o sí.
Pereza

Las compras desde casa. Unes todos tus pecados y los pones en acción con tu tarjeta de crédito y tu conexión a Internet. ¿Estás enferma? ¡Compras! ¿Estás cansada? ¡Compras!... sea como sea y... ¡Te lo traen a casa!
Soberbia

Me ponga lo que me ponga me quedará bien, lo sé. Por eso puedo permitirme comprar los artículos más estrafalarios y lucirlos con más gracia que nadie.
Lujuria

Hay artículos por los que una compradora compulsiva siente verdadera pasión y deseo: los complementos. Ese collar que convierte tu vestido negro básico en un atuendo de fiesta, o esos zapatos de tacón que transforman un outfit informal en todo un modelito. Tienen un "poder camaleónico".
Avaricia
Allí estaban, perdidas en un rincón del outlet de zapatos más grande que jamás había visto. Captaron toda mi atención con su textura aterciopelada y sus hebillas doradas. Cometí un error...me las probé. La altura de la caña era perfecta para el largo de mi pierna, se ceñían a mi pantorrilla y la sensación de calidez en mi pie era inigualable.
Miré a mi acompañante que esbozó una sonrisa. Supe lo que quería decirme con solo una mirada: "Sé que te las vas a comprar". "Es que no tengo ningunas de este color", me respondí a mí misma mentalmente justificándome. ¡No podía dejarlas ahí! ya las había imaginado con mil conjuntos así que....tuve que llevármelas.
Puede que en realidad no las necesitara, el invierno no ha llegado a Canarias, pero sé que habrá un día perfecto para estrenarlas. Además, hoy mis ganas de comprar eran irrefrenables, la semana había sido muy dura. ¡¡¡Me las merecía!!!
Envidia
Los vaqueros, esa prenda que te puede sacar de un apuro conjuntándolo con casi cualquier cosa o te logra amargar el día si una mañana descubres que no te abrochan.
El otro día presencié una situación parecida. Estando en el probador de una de mis tiendas favoritas oí a una chica hablar con su amiga de lo bonitos, ajustados y sexys que eran los vaqueros que se estaba probando. Me entró la lógica curiosidad de vérselos puestos y juzgar por mí misma, así que asomé la cabeza por la cortina y eché un vistazo. ¡Eran realmente bonitos! pero ¿dónde se había dejado esta chica el sentido de la vista y su amiga el don de la sinceridad? Le quedaban raros tirando a mal, bueno yo diría que fatal. ¡Seguro que a mí me quedarían mejor! Así que salí en su búsqueda y me los probé. Me sentaban como una segunda piel, si antes me parecían bonitos en mi cuerpo... ¡en mi cuerpo eran divinos! Esa cinturilla elástica sin botones ni bolsillos que marcaba la silueta a la perfección y su color desgastado por zonas...¡última tendencia!
Las comparaciones son odiosas pero esta vez era yo la vencedora del duelo. Me quedaban mejor que a mi contrincante, me sentía satisfecha y qué mejor manera de finalizar la batalla que pagándolos y llevándomelos a casa.




Lucía Martín
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Lucía Martín
Al menos pecamos a precios razonables. Podría ser peor...

Bolso Gucci 1.100€

Foulard Louis Vuitton 250€

Guantes Burberry 495€

Reloj Louis Vuitton 100.000€
Laziness
I was watching the TV, when suddenly, an advert made me jump out of the sofa and run as fast as possible to my computer to get those wonderful trainers…
They had to be mine, I thought. I entered in the web page and saw them, they were the last pairs… Without doubting it, I took out my credit card, put my credit number and clicked on enter. I begged it was not being so late…
Luckily, they were mine. After two weeks waiting for them, here they are: the blue in contrast to the black and white and the comfort they gave me since the first time, had made them my favourite trainers, because you can look awesome with the perfect shoes, and it is not necessary to put into heels to look like a start.
Claudia Palmero







